Por: Fernando Gual Suárez

El sitio donde acampamos en la selva de Calakmul, Campeche, tiene una pequeña bodega donde podemos guardar todo el material que usamos para estudiar a los murciélagos carnívoros que habitan la zona. Normalmente, nos acompañan algunas cucarachas gigantes (Blaberus giganteus) de hasta diez centímetros, que se pasean tranquilas por los techos y mosquiteros. En febrero de 2020, las cucarachas brillaron por su ausencia, y en su lugar encontramos a alrededor de cinco alacranes cafés esbeltos (Centruroides gracilis) de una talla bastante respetable. A los pocos días sabríamos la razón: si bien nosotros convivimos con nuestros nuevos roomies sin mayor incidente, parece que sus intenciones respecto a las cucarachas eran un tanto más siniestras.