Investigadores del Instituto Nacional de la Salud y de la Investigación Médica francés –INSERM-, en colaboración con otras entidades, demostraron que el GABA, un neurotransmisor utilizado a veces como complemento alimenticio, podría inducir la regeneración de las células que producen la insulina. Este descubrimiento, realizado en ratones y parcialmente validado en los seres humanos, ofrece una nueva esperanza para los pacientes con diabetes de tipo 1. Los resultados de este trabajo han sido publicados en la revista Cell.

Ilustraciones: Revista Cell

Ilustraciones: Revista Cell

Un neurotransmisor esperanzador

La diabetes tipo 1 es una enfermedad que se caracteriza por la destrucción selectiva de las células que producen insulina, hormona que permite a su vez disminuir la tasa de azúcar sanguíneo en caso de ingestión azucarada. Encontrar la forma de restaurarlas es un reto mayor para la ciencia, sobre todo porque los tratamientos actuales pueden no resultar suficientes para evitar graves complicaciones.

Ilustración: Inserm, P. Collombat

Ilustración: Inserm, P. Collombat

En trabajos anteriores, los investigadores habían demostrado que era posible volver a generar estas células, mediante la modificación genética de ciertas células parecidas. No obstante, para poder trasladar este descubrimiento a la atención del ser humano, se requería de un elemento que permitiera generar esta modificación inducida genéticamente. Con este nuevo trabajo, los científicos acaban de comprobar que este efecto podría ser inducido sin ningún tipo de modificación genética, gracias al GABA, un neurotransmisor presente de forma natural en el organismo, pero también disponible como complemento alimenticio.

Primeros ensayos prometedores

En primer lugar, en el ratón. El GABA induce la regeneración continua, pero controlada, de las células alfa del páncreas y su transformación en células productoras de insulina. Las células así generadas son funcionales y pueden curar varias veces una diabetes inducida químicamente en el ratón.

Después, en el ser humano. Sobre islotes de Langerhans que contienen tanto células alfa como beta, los investigadores observaron que después de 14 días de cultivo en presencia de GABA, el número de células alfa productoras de glucagón se reducían en un 37% en beneficio de un aumento de 24% de células generadoras de insulina.

Finalmente, mediante trasplante del equivalente a 500 islotes de Langerhans humanos a ratones, los mismos resultados fueron obtenidos, agregando de forma cotidiana GABA a su alimentación durante un mes. Estos resultados son prometedores con respecto de su eficacia potencial para el ser humano. Ensayos terapéuticos iniciaran en próximas fechas a manera de determinar si el GABA podría efectivamente ayudar a pacientes con diabetes de tipo 1.

Fuente: CNRS

Boletín original: http://www2.cnrs.fr/sites/communique/fichier/2016_11_30_cp_diabeteregeinsu.pdf